miércoles, 19 de noviembre de 2008

La parábola de los obreros de la viña

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Por Gladys Raquel Hernández

Blog El Reino de Dios

En este pasaje Dios expresa que El es bueno y que anhela brindarle igualdad de oportunidades a todos los seres humanos para conocerlo y ser parte de Su pueblo escogido (pueblo de Dios) (1º Pedro 2:9)

Veamos el siguiente relato:

“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío?¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas poco escogidos”. (Mateo 20:1-16)

Qué relato tan interesante que hizo Jesús, verdad?. Este pasaje nos enseña a profundizar y a reflexionar respecto del compromiso personal que tenemos con el Señor a lo largo de nuestras vidas; ya sea si nos hemos convertido al cristianismo en nuestra infancia o adolescencia, o bien en nuestra juventud, adultez o vejez. No importa cuando nos hayamos convertido, Dios nos juzgará a partir de nuestras obras desde el momento de nuestra conversión al cristianismo. Dios claramente ha prometido que ha enterrado nuestros pecados en el fondo del mar y no se ha acordado más de ellos. El nos considera nuevas criaturas en Cristo Jesús. (2º Corintios 5:17)

Veamos estas citas bíblicas:

“El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”. (Miqueas 7:19)
“Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”. (Hebreos 8:12)

El “denario” (salario diario de un jornalero), representaría en esta parábola la vida eterna. Los jornaleros que trabajaron todo el día y se quejaban porque querían recibir más, serían las personas convertidas de toda la vida o con muchos años en el camino de Dios. Los jornaleros que trabajaron menos e iban a recibir un denario también, serían las personas que se convirtieron tal vez en su adultez o vejez. El hecho de ser una persona convertida de toda la vida no implica ser necesariamente mejor, superior o más merecedor que uno convertido en su adultez, por ejemplo. A su vez, una persona convertida en su adultez puede realizar grandes obras para la gloria del Señor, o fracasar algunas veces. En otras palabras, el Señor evaluará la calidad (fidelidad, obediencia y responsabilidad) y no la cantidad de tiempo, algunas veces, no bien utilizado.

Por tal motivo, Jesús dijo que los primeros serán postreros, y los postreros, primeros. Debemos tener mucho cuidado con las acciones, actitudes y obras que realizamos. Jesús llama a muchos individuos y escoge a pocos en relación a la cantidad de gente que llama, porque a muchos individuos les resulta muy difícil llevar una vida cristiana de obediencia al Señor y les cuesta perseverar en el camino de la fe y seguir al Señor día a día realizando buenas obras para agradarlo, con el objeto de seguir extendiendo el reino de Dios en la tierra.

Veamos estas citas bíblicas:

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. (Mateo 24:13)
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. (Santiago 2:17)

Por lo tanto, ya sabemos que debemos acompañar nuestra fe que se va desarrollando día a día con buenas obras (conforme al ministerio y/o servicio asignado a cada individuo) con el objeto de agradar a nuestro bueno pero exigente Dios, perseverando hasta el fin de nuestra vida para obtener la salvación eterna. El precio de cruel muerte de cruz de Jesucristo, quien dio su vida en expiación por nuestros pecados así lo exige!!!

AMEN!!!

gladysrah@gmail.com

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1 comentario:

Jorge Gonzalez dijo...

Una de las cosas que debes revisar en tu bien intencionado comentario, es que el denario no representa la vida eterna. El Padre de familia que representa a Dios dice: "toma lo que es tuyo y vete". Entonces no se corresponde con la vida eterna porque a nadie se le dará la vida eterna y se le dirá que se vaya.